Es un proceso automático, si no reparas en él ni te das cuenta de que sudede a través de ti.
Es un proceso automático en mi. Recuerdo hornear 2 y 3 tandas de madalenas en cada época de exámenes sin probar ni una sola.
Tiene que ver con el control, seguro. Un escenario medido en mi cabeza de tiempos y pasos, una danza de ingredientes y pesos. Todo bien anticipado en mi imaginación o en la página más maltrecha de mi libro de recetas. Hay confort en la parte conocida, y en el aroma que envuelve la casa después. Hay aplausos y sonrisas, elogios y meriendas sin prisas.
Pero tiene que ver con crear también. Otro tipo de sensación segura pero con un riesgo relativamente medido que viene a poner a prueba la receta estabelcida. Y si añado un poco de…?
…seguro que queda bueno. La imaginación de un escenario todavía desconocido por los sentidos se cuela en la realidad y cobra cuerpo, se manifiesta, sucede.
Podría ser con cualquier otro hobbie, podría salir a correr y dejar que las endorfinas me inundasen, que la mente se me reiniciara. Pero no es mi caso.
Sustituyo el ruido default en mi cabeza por mi propia múscica y dirección. Descanso un rato del secuestro del cortisol y medito en acción. Podría eso considerarse mindfulness? Yo digo que sí.
Cada uno tiene sus mecanismos, suelen ser procesos automáticos, suceden ajenos a nuestro nivel de atención y nos salvan, nos cuidan, nos arropan.
Ya no hago exámenes, no me persigue ningún leon, pero tengo, como todos, mi límite de tolerancia a la incertidumbre natural y emocionante de la vida y descubro que lo estoy sobrepasando cuando no me caben las zanahorias de la compra en la nevera porque me pasé horneando dulces que ni tan siquiera voy a probar.
Porque no tengo hambre, lo que tengo es ansiedad y la necesidad de huir de esta incomodidad que me persigue, haciendo cualquier cosa que me recomforte, que ocupe mi mente, aunque en mi cuerpo siga con ese run run.
Ahora que presté atención a este patrón automático y que reconozco su utilidad, tengo una compañera más que me ayuda a cocinar. Y pensáis que me la quiero sacar de encima? en realidad podemos ser amigas, entiendo que ella exista y que algunos momentos de la vida traigan esa presión que, ahora que presté atención al patrón, sé identificar.
La ansiedad, el estrés, señalan el momento y la causa si nos dejamos guiar, si dejamos de correr lejos de ellos. Lo que hagamos después con esas circunstancias está en nuestras manos -o no-. No siempre querremos deshacernos de eso, no siempre podremos o estaremos preparados, no siempre será el momento.
No siempre podremos elegir sobre nuestras circunstancias, pero siempre podremos observar nuestros procesos automáticos y decidir sobre ellos.
Yo, esta vez, almenos comeré un dulce.
O dos.