El otro día estuve en un curso de Tapping, de Cipriano Toledo, todo un personaje. Usó una de sus metáforas favoritas para transmitirnos la importancia de la experiencia, que no se puede sustituir por ninguna otra cosa, la metáfora de la Rosa. “Yo nunca he olido una Rosa, no sé lo que es. Alguien aquí me puede decir cómo huele una Rosa?” Éramos unas 500 personas, todos habíamos olido una rosa alguna vez y nadie se lo pudo describir. Porque un olor es una experiencia, y pertenece al mundo de los olores, no se puede traducir al código verbal.
Estamos tan instalados en la comunicación y el pensar que nos solemos confundir cuando pretendemos traer aquí el mundo de las sensaciones, la experiencia y el sentir.
Qué es la felicidad? Felicidad es sonreír, estar rodeado de los tuyos, que te quieran y quererlos, ayudar a los demás, vivir bonitas experiencias, tener bonitas cosas, no necesitar nada más, disfrutar del aquí y el ahora. Felicidad es esa sensación que te nace del pecho y se expande hacia el mundo, felicidad es…
Podríamos escribir libros enteros sobre la felicidad y leerlos sin sentir un atisbo de ella, porque la felicidad es eso, un SENTIR, como lo es un latido.
Me pregunto en qué parte del camino la hemos confundido con cosas, pertenencias, gente, momentos o gestos.
En mi casa la felicidad tiene muchas formas: cantos de pájaros, una brisa suave, el calorcito del sol en mi piel, la sensación de haber comido bien y bueno, el clac clac de las gotas de lluvia en las ventanas, …Si tansolo me permito observar y creer.
Y escribo creer porque incluso en el mundo del sentir, las creencias se cuelan, y filtran aquello que estamos dispuestos a vivir, y cómo lo vivimos. Si para mi la felicidad es tener “eso”, no voy a sentir la felicidad – si la llego a sentir- hasta que “eso” no esté en mis manos. Si creo que la felicidad es algo difícil de conseguir, hasta que no luche lo suficiente no podré llegar a sentirla – he aquí la expresión común de valió la pena -.
Pero hoy en día ya nos sabemos de memória esto de que la felicidad no la da el dinero ni las cosas. Aunque estábamos dispuestos a encontrar un buen trabajo, ganar mucho dinero y colmarnos de comodidades, ya sabemos que la felicidad no está en el mundo material…pero dónde está? Estaremos igual de dispuestos a adentrarnos en el mundo del sentir, del cuerpo y las sensaciones para conocerla? Sabemos siquiera como ir allí?
A mi me maravilla cuando veo a Messi marcar un gol sin mirar a la portería hasta que la pelota no está ya camino de la red. Él sabe en todo momento dónde está, y no necesita nada más. En ese momento es 100% sentir, es 100% el momento presente. Está claro que ha desarrollado su don con mucha práctica, pero todos tenemos este don de sentir desde que nacemos o antes.
Tenemos el talento de sentir, y la oportunidad de practicar en cada instante de nuesto día a día. Un sorbo, un mordisco, un beso, una flor, el frío, un recuerdo, un paso en firme, una canción en la rádio, una mirada entre la gente…
No sé hasta qué punto estamos desaprovechando este talento, ni sé hasta dónde podríamos llegar si abrimos las puertas a la curiosidad y simple y llanamente sentimos. Sólo sé que me encanta como huele una Rosa.

