Siempre ha dolido más aceptar la mentira en lo bonito que ver la sinceridad de lo hiriente. Quizá sea sólo un tema de práctica.
Hay un momento para cada cosa y cada cosa sucede sólo cuando todo está suficientemente en orden como para que ocurra. Aunque el caos parezca girar a nuestro alrededor. La verdad es que, des del centro, se siente el silencio y la calma como un abrazo tierno. El que llevamos toda la vida esperando recibir y que, por fin, aquí y ahora, por necesidad o apremio, nos damos.
Cuando una tropieza y tambalea hacia el suelo, otra zancadilla más es el punto de apoyo que puede hacer que retome su rumbo, de vuelta en pie.
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